“Nos vendieron”; acusan traición y exclusión en la Morisma de Bracho
Zacatecas, Zac.- Integrantes de la Banda de la Tradicional Morisma de Bracho, denunciaron públicamente una serie de agravios, exclusiones y actos de hostigamiento por parte del Estado Mayor, la Mesa Directiva y un grupo reducido de personas que desde hace tres años intentan imponer decisiones y eliminar su participación dentro de la festividad.
El conflicto se remonta a 2022, cuando José Manuel, César y una persona ajena a Bracho —integrante de la Morisma de Guadalupe— intentaron destituir al actual sargento de banda, Juan Valle, sin éxito.
Aunque firmaron un acuerdo en el que se comprometieron a retirarse si Juan Valle permanecía en el cargo, nunca dejaron de provocar ni de generar conflictos.
Los integrantes de la banda acusan agresiones verbales, físicas, provocaciones constantes y sabotajes a su trabajo. “Tenemos actas, testimonios y evidencia de las agresiones que hemos sufrido, incluso contra compañeras”, señalaron.
También responsabilizan directamente a la familia Lumbreras (Martín, Dolores y su esposo), a quienes acusan de ser protagonistas de numerosos altercados y agresiones.
Pero lo más reciente y grave fue una reunión convocada entre Estado Mayor, Mesa Directiva, la Banda de Guerra y la Banda, donde, según los denunciantes, fueron engañados y emboscados.
“Nos citaron para una reunión con Estado Mayor, Mesa Directiva y la Banda de Guerra del Segundo Batallón Cristiano; pero cuando llegamos, ya estaba presente la tropa completa. Era muchísima gente y no había nadie de los grupos que a nosotros nos respaldan. Fue una trampa para hacernos quedar mal, para dejarnos descobijados y humillados. Nos quisieron minimizar deliberadamente”, relataron.
Señalaron que incluso no se avisó a los representantes aliados de la banda, quienes ni siquiera se encontraban presentes en Bracho, lo cual, aseguran, fue una estrategia premeditada para debilitarlos.
Asimismo, se denunció que en medio de estas irregularidades y presiones, se mencionó que algunos integrantes del otro grupo habían ofrecido dinero a un tercero —de apellido Escalante— para que se les permitiera formar con escolta y bandera.
Al cuestionar cuánto había sido el precio, los involucrados guardaron silencio y evitaron responder, lo cual fue interpretado por los presentes como una confirmación tácita.
Finalmente, acusaron que se les prohibió participar en actividades previamente autorizadas, como la salida con la Cofradía de Calera de Víctor Rosales, pese a contar con permiso.
“Nos vendieron. Cada uno tenía su precio. Esta ya no es una lucha justa ni transparente. Nos han traicionado y quieren desaparecer a toda la banda. Pero no nos vamos a quedar callados”, sentenciaron.
Los integrantes de la banda exigen respeto a su trabajo, a su historia dentro de la tradición y a su derecho a participar sin ser perseguidos ni manipulados por intereses ajenos a la esencia de la Morisma de Bracho.
















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