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Al Chile: Ulises Mejía insiste; traicionar como estrategia

Al Chile: Ulises Mejía insiste; traicionar como estrategia

Por: Don Serrano

Zacatecas, Zac.- En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.

Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si les duele, pues agua y ajo.

Inflar encuestas no es hacer política. Simular posicionamientos no es construir votos. Pintarse de guinda no convierte a nadie en morenista.

Y, sin embargo, esa parece ser la apuesta recurrente de Ulises Mejía Haro, quien vuelve a confundir la ficción con la realidad creyendo que números maquillados y aplausos comprados pueden abrirle, por arte de propaganda, la puerta de la candidatura a la gubernatura en 2027. No va a pasar.

Ni con estudios de utilería, ni con el respaldo exclusivo de su señor padre, Don Antonio Mejía Haro, promotor de tiempo completo y único bastión real.

El territorio no miente. La militancia tampoco. Y la memoria política, menos. En Zacatecas se sabe quién camina, quién construye y quién aparece sólo cuando huele a cacandidatura.

La historia no sólo se repite; se calcó. Cada vez que Ulises ve cerradas las puertas, opta por la misma salida: romper el movimiento desde dentro.

Hoy, usando estructuras y símbolos de Morena, cocina una ruptura paralela, una organización alterna que no fortalece a la Cuarta Transformación, sino que la debilita.

Le pone nombre bonito, “Movimiento Honesto”, y se autoproclama fundador, líder y salvador; nada nuevo… Nada honesto.

Para que no quedara duda del tamaño de la simulación, inició una campaña de “credencialización” para reclutar simpatizantes, no como militantes de la 4T, sino como “ulisistas”.

No es organización política, es culto personal. No es movimiento social, es franquicia familiar. No es lealtad; es oportunismo reciclado.

No es la primera vez. En 2021, cuando Morena no le cumplió sus ambiciones personales, Ulises salió corriendo a refugiarse en el Partido Encuentro Solidario.

Desde ahí proclamó, sin rubor, que ese partido era la esperanza de Zacatecas y que a Morena “ni el polvo le verían”.

El resultado fue una derrota estrepitosa. Tras el fracaso, regresó en silencio, otra vez a Morena, como si nada hubiera pasado.

Hoy, tres años después, al ver que ni las encuestas infladas ni la simulación le garantizan futuro, prepara otra traición, ahora disfrazada de “honestidad”.

La difusión en redes sociales de credenciales y materiales políticos vinculados a Ulises Mejía terminó de exhibir la farsa.

No tienen el respaldo oficial de Morena. Las imágenes muestran tarjetas personalizadas que aluden a un supuesto “Segundo Piso de la Cuarta Transformación” en Zacatecas, con cargos y firmas que no pertenecen a ninguna estructura reconocida ni a documentos oficiales del partido.

El detalle que remató la simulación fue el código QR; al escanearlo, redirige a una página alojada en Alemania, con un mensaje en inglés, sin referencia alguna a Morena, a institución oficial o a proyecto político reconocido. Simulación pura, pues.

Las reacciones no se hicieron esperar. Críticas, burlas y cuestionamientos inundaron las redes.

Usuarios advirtieron que este tipo de materiales induce a error, aparentando formalidad y respaldo institucional donde no los hay.

El episodio reavivó el debate interno sobre los límites entre la promoción personal y el uso indebido de símbolos partidistas, en un momento en que Morena insiste públicamente en disciplina, unidad y claridad frente a la ciudadanía.

La política tiene reglas no escritas y una de ellas es clara, quien traiciona una vez, traiciona dos; quien traiciona dos, traiciona siempre.

Ulises Mejía no está construyendo un proyecto para Zacatecas. Está administrando su frustración.

No busca fortalecer a Morena ni a la Cuarta Transformación que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo.

Busca rescatarse a sí mismo, aunque sea a costa del movimiento que, dice representar.

Por más que se pinte de guinda, por más que se venda como “honesto”, por más que grite lealtad.

Al Chile: las traiciones no se borran con slogans. Y el poder no se alcanza a base de simulación.

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