Vecinos exigen justicia; envenenan perritos en fraccionamiento de Guadalupe
Guadalupe, Zac.- La indignación, la tristeza y la rabia recorren las calles del fraccionamiento Valles del Conde, a un costado de La Condesa, donde desde la noche del martes y la madrugada de este miércoles vecinos denunciaron el envenenamiento masivo de perritos callejeros y domésticos.
De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, un vehículo color gris fue visto arrojando carne envenenada por distintas calles del fraccionamiento. Horas después, las consecuencias de esta cruel acción se hicieron evidentes: alrededor de diez lomitos amanecieron sin vida frente a domicilios, banquetas y jardineras.

“Es una escena desgarradora. Son animales indefensos, muchos de ellos los cuidábamos entre los vecinos. Hoy amanecimos con cuerpos tirados por todos lados”, relató una vecina entre lágrimas.
Por la mañana, residentes de la zona se organizaron para recoger los restos del veneno y evitar que más animales resultaran afectados.

En una de las esquinas, una bolsa amarrada a un poste contenía trozos de carne y residuos del tóxico, acompañada de un mensaje improvisado en cartulina donde los vecinos pedían ayuda para saber cómo y dónde desechar el veneno de manera segura.
El punto más afectado se registró entre las calles Corte Real y Escudo.
La molestia ciudadana es generalizada. “Esto no puede quedar impune. Queremos que el Ayuntamiento de Guadalupe, la Fiscalía de Justicia del Estado y el propio Secretario de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, intervengan. No es posible que alguien camine impunemente por las calles repartiendo muerte”, denunciaron los habitantes.

Este acto, calificado por los propios vecinos como una “crueldad inconcebible”, ha despertado la solidaridad de colectivos animalistas y ciudadanos que exigen una investigación seria, castigo a los responsables y mayor vigilancia en la zona.
La comunidad pide además campañas permanentes de esterilización y adopción, pues muchos de los animales afectados eran perritos comunitarios que eran alimentados y cuidados por los mismos colonos.
Mientras tanto, el silencio oficial contrasta con la voz de una colonia que hoy llora y se indigna. En Valles del Conde, la escena de los lomitos tirados en las calles dejó no sólo dolor, sino un reclamo que exige justicia y humanidad.
















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