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Las Piezas del Ajedrez; los malquerientes del gobernador

Las Piezas del Ajedrez; los malquerientes del gobernador

Por: Efraín Esparza Montalvo.

Zacatecas, Zac.- Cuando escucho la inusual fiereza de los malquerientes del gobernador David Monreal Ávila, refiriéndose a él como el peor gobernante en los últimos años, no puedo menos que sentir lástima por ellos, pues a todos, o casi a todos los que vomitan odio y decepción por una administración que apenas comienza, los conozco como a la palma de mi mano, y sé de qué pata cojean.

Todos ellos, antiguos aliados de la corrupción por conveniencia, y mudos testigos –y hasta cómplices– del saqueo desproporcionado que los dos gobiernos anteriores, practicaron para enriquecer a unos cuantos, ahora se quejan amargamente de lo “poco”, dicen ellos, que el gobierno está haciendo por los zacatecanos. Se refieren, claro está, a la descontrolada situación de inseguridad y a la evidente falta de economía en los bolsillos de la gente, que repercuten en la descomposición del tejido social de por sí dañado.

Sin embargo, en su feroz crítica omiten decir que ellos fueron parte del problema al callar sistemáticamente y a punta de cañonazos de dinero, la putrefacción y decadencia practicada desde el gobierno, lo que los colocó en una posición de privilegio desde la cual podían darse ciertos lujos que la mayoría de los ciudadanos no alcanzaba, y que hoy, al ya no existir, reclaman como si de una herencia se tratase.

Me consta, porque los leo todos los días en sus redes sociales, que quienes critican acremente al gobierno de David Monreal Ávila, del cual, por cierto, orgullosamente formo parte, son personas que se enriquecieron a costa del erario y mantuvieron prerrogativas que en ningún otro lado hubiesen conseguido, pues para ellos la administración pública se convirtió en la mejor agencia de colocación, con los mejores sueldos y prestaciones de lujo a los que cualquiera aspira.

Por eso se entiende que vomiten su odio todos los días, pues a cualquiera que le peguen en el bolsillo respinga, sobre todo si las transferencias mensuales se contaban por cientos de miles de pesos, y las prebendas incluían viajes todo pagado, vehículos con chofer y combustible, comidas costosísimas en los mejores restaurantes para ellos y sus familias (y hasta sus amantes), y principalmente impunidad, pues lo sé de cierto, por mi condición de abogado postulante, que algunos de esos feroces críticos tienen carpetas de investigación de abiertas en la Fiscalía General de Justicia del Estado.

Pero eso es lo de menos, lo importante aquí es que no se puede andar por la vida navegando con bandera de tonto, y hacer que la virgen nos habla, pues basta con echarse un clavado a las páginas de la historia reciente de Zacatecas para saber quién es cada cual, y su calidad moral para opinar como lo hacen; así sabremos hasta dónde creerles y ponernos de su lado, o simplemente ignorarlos y hasta reírnos de su condición de huérfanos del poder.

Es cierto que las cosas en Zacatecas no se encuentran en su mejor momento y que falta muchísimo por hacer, pero debemos empezar por el principio, por entender que apenas han transcurrido tres meses desde el inicio del actual gobierno, y que heredamos una pesada carga de 11 mil millones de pesos en deuda; además, que recibimos un estado ensangrentado por la guerra entre cárteles de la droga y que los dos gobiernos anteriores fomentaron con su desatención.

Si eso no nos hace interiorizar para la reflexión, entonces nada nos hará sentir bien y satisfechos, aún y cuando se tengan logros importantes como la reducción en el número de homicidios dolosos desde que empezó el Plan de Apoyo Integral para Zacatecas, impulsado por el gobernador David Monreal Ávila, y respaldado por el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador; o la solución al conflicto magisterial por el impago de sus prestaciones de fin de año, cuando el anterior gobierno se llevó hasta el último centavo de la caja.

Estamos pues frente a un escenario entendible que los malquerientes del gobernador impulsan para intentar recuperar sus privilegios, sin embargo, hago mía la frase del Ejecutivo de que “ni lo mismo, ni los mismos”, de modo que, aunque sigan con su campaña de odio, ya no habrá privilegios; se acabó el suministro.

Hasta la próxima.

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