Al Chile: Unidades habitacionales; ¿hogar seguro o zona de riesgo? (video)
Por: Don Serrano
Zacatecas, Zac.- En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.
Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si les duele, pues agua y ajo.
Zacatecas amaneció otra vez con la sensación de que en este estado la realidad supera a la ficción. Y no, no es por los baches o las bolsas de basura que inundan la capital zacatecana, ahora son las Unidades Habitacionales del Ejército Mexicano y los elementos en activo los que están en el ojo del huracán.

Primero, las redes sociales estallaron con un video en el que una mujer denuncia que un teniente adscrito al 52 Batallón de Infantería en Guadalupe golpeó y amenazó de muerte a su hijo y a otros menores de edad dentro de la Unidad Habitacional Militar.
Ella muestra pruebas, asegura que presentó denuncias ante la Fiscalía General de la República y la Fiscalía de Zacatecas, y hasta convocó a una manifestación este miércoles afuera del campo militar.
Pero como si esto fuera una telenovela de horario estelar, apareció otro video: la esposa del teniente señalado, Miguel Eduardo N., quien asegura que su esposo es inocente y que en realidad fueron los menores quienes intentaron abusar de su hija de 11 años.
Así, pasamos de la indignación por presuntos abusos de autoridad a un señalamiento gravísimo de abuso sexual infantil. Y el Ejército, mientras tanto, calladito, como si la opacidad fuera doctrina castrense.

Como si no fuera suficiente, ahora sale otra denuncia ciudadana que termina de encender la pradera:
“Hola, buenos días. Quisiera hacer una denuncia. Es sobre el caso del muchacho que resultó herido de bala por un militar con un fusil en la madrugada del viernes afuera de la Unidad Habitacional ubicada sobre la avenida Universidad. El chico se encuentra con una lesión de gravedad y está en espera de atención en el seguro. Actuó en defensa propia tras la agresión que sufrió por parte del militar, lo que resultó en un disparo que no debió ser”.
Según el testimonio, todo ocurrió cuando el joven y su pareja regresaban de un baile en la Feria Nacional de Zacatecas 2025.

Ella, en estado de ebriedad, quería volver al evento, lo que el militar malinterpretó como una agresión. Dos guardias intervinieron, hubo golpes y, en medio del caos, el militar sacó su arma y disparó: el joven cayó herido y una bala de rebote lesionó a otro de los presentes.
Tres testigos confirman la versión, uno de ellos ya presentó denuncia formal.
¿Y qué dicen los militares? Que no fue bala, que todo fue por golpes. Versión que suena más a guion mal hecho que a realidad, porque hay heridos, testigos y denuncias de por medio.

El silencio de los cuarteles
Al Chile: aquí no hablamos de chismes de vecindario, sino de acusaciones de violencia, abuso de autoridad y hasta de armas de fuego accionadas contra civiles.
Pero las autoridades militares siguen guardando silencio. Ni un comunicado, ni una postura, ni una pizca de transparencia.
Incluso, se solicitó información al área de Comunicación Social del 52 Batallón de Infantería; pero solo hubo una respuesta: “no tenemos nada”.

¿Será que dentro de las unidades habitacionales militares la disciplina y el “honor” se quedan en la puerta de entrada? ¿O será que a los ciudadanos nos toca tragarnos versiones oficiales maquilladas mientras los hechos se acomodan bajo la alfombra?
La ciudadanía merece claridad. Porque cuando los que portan uniforme y armas se convierten en protagonistas de pleitos callejeros, golpizas a menores o disparos en fiestas, el mensaje que queda es brutal: si ellos, que juraron protegernos, son parte del problema, entonces quién demonios cuida a Zacatecas.
Y si no lo quieren decir ellos, aquí se dice: urge que la Sedena dé la cara.
















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