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Al Chile: Seis antros ilegales en dos meses; la cantina personal de Miguel Varela

Al Chile: Seis antros ilegales en dos meses; la cantina personal de Miguel Varela

Por: Don Serrano 

Zacatecas, Zac.- En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.

Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si les duele, pues agua y ajo.

Cae más pronto un hablador que un cojo… y Miguel Varela es la prueba viviente.

En campaña y en sus primeras semanas de gobierno, juró una y otra vez que no permitiría nuevos giros negros en el Centro Histórico. Hoy, desde la comodidad de su oficina, se desdice, se arrodilla ante intereses oscuros y celebra la apertura de un antro sin licencia pegadito al IMSS, en plena Alameda.

Y no es cualquier descuido: en tan solo dos meses, se han aperturado seis antros ilegales en el corazón histórico de Zacatecas. Un récord vergonzoso que exhibe la permisividad —o el negocio— que el Municipio mantiene con estos giros.

La gente está harta de este personaje que ni siquiera es de Zacatecas capital —es de Tlaltenango— y que trata la ciudad como si fuera su cantina personal. La ciudadanía se siente traicionada, profundamente molesta ante una decisión que ignora de forma descarada la exigencia de los vecinos.

Quien recorre el Centro Histórico se topa con una postal lamentable: calles sucias, malolientes, saturadas de vendedores ambulantes, sin orden ni planeación urbana; en total oscuridad.

Los comerciantes establecidos alzan la voz, los turistas se decepcionan y los vecinos se resignan al deterioro visible de una ciudad que alguna vez fue motivo de orgullo.

Y si cree que exagero, escuche a los propios afectados. Gerardo Mata, acompañado de vecinos de la calle Genaro Codina, Abasolo, plazuela Miguel Auza, Fernando Villalpando, El Estudiante, la Alameda y la calle Aldama, acudieron al Congreso del Estado para presentar dos denuncias formales.

En una de ellas, pidieron a la Legislatura revocar un acuerdo de Cabildo “de cariño” que permitió que en la calle Aldama se diera una licencia irregular.

Oficialmente, era para “construir un baño en el tercer nivel”, pero de baño pasó a antro, con zapatas, estructuras y un ruido que revienta tímpanos. Todo, sin la anuencia de vecinos, sin el aval de la Junta de Monumentos y alterando el patrimonio cultural con contaminación visual y auditiva.

Los vecinos ya habían entregado un documento firmado por los residentes oponiéndose a la instalación del bar, pero el Municipio hizo oídos sordos. Y no es un caso aislado: en esta administración, la apertura de antros sin licencia es descarada y sistemática.

Para colmo, la “gran” limpieza del Callejón de las Campanas, esa que vimos, no fue por iniciativa del Ayuntamiento, sino por presión ciudadana. Servidores públicos que solo sirven para posar en fotos, no para resolver problemas.

La administración de Miguel Varela parece haber bajado la guardia… o quizá nunca la levantó. Ha permitido que la informalidad y el descuido arrasen con el alma de nuestra ciudad.

Zacatecas no merece un alcalde que prometa defender su patrimonio y acabe usándolo como moneda de cambio para favores políticos.

Porque cuando un alcalde traiciona, la ciudad lo paga: con su historia, con su dignidad y con su futuro.

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