Al Chile: Miguel Varela y el gobierno del engaño; no paga y no limpia
Por: Don Serrano
Zacatecas, Zac.- En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.
Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si les duele, pues agua y ajo.
En el Ayuntamiento de Zacatecas no hay errores administrativos; hay abuso de poder.

Lo que hoy denuncian trabajadores del área de barrido manual no es un malentendido ni un simple “ajuste de contratos”, sino una práctica sistemática de terrorismo laboral ejercida desde el gobierno municipal.

Desde la etapa de campaña se advirtió al hoy presidente municipal, Miguel Varela, que la forma en la que se pretendía administrar el sector de recolección de basura terminaría perjudicando a su propia administración. Hoy, esas advertencias se cumplen.

De acuerdo con testimonios directos y evidencia documental, personal operativo fue amenazado por un mando identificado como “el profe”, quien les advirtió que si no trabajaban los primeros días de enero, no se les renovaría el contrato.

No fue una sugerencia. Fue una amenaza. Los trabajadores cumplieron. Laboraron durante los primeros días del año. Sacaron adelante su trabajo. Mantuvieron limpias diversas calles de la capital, incluso durante las festividades.
A cambio, no recibieron nada: ni renovación de contrato, ni pago de salarios, ni horas extras prometidas, ni explicación oficial.

Existe evidencia donde se les prometió la renovación de contrato y el pago de horas extra si “ayudaban” durante las festividades.
Hoy, ni contrato ni pago. El Ayuntamiento de Zacatecas se quedó con su trabajo y les negó su salario, como si el esfuerzo no valiera nada y como si el sustento de sus familias fuera un asunto menor.

La denuncia es aún más grave; personas con más de siete años de antigüedad fueron dejadas fuera sin explicación alguna, mientras que esos contratos fueron otorgados a personas señaladas como problemáticas, lo que refuerza la percepción de castigo, favoritismo y control político, no de eficiencia administrativa.

Esto es explotación laboral desde el poder público, una práctica inadmisible en cualquier gobierno que se diga cercano a la gente.
Pero el abuso no se limita a los trabajadores. Comerciantes, tienditas, talleres y pequeños negocios también enfrentan una presión económica creciente.

Además del cobro de predial y los dictámenes de Protección Civil, el Ayuntamiento incrementó para este y el siguiente año los costos de compatibilidad urbanística y dictamen ambiental, con aumentos que superan los mil pesos adicionales, dependiendo del giro. Más cobros, más cargas y menos resultados visibles.
Mientras todo esto ocurre, el presidente municipal Miguel Varela guarda silencio, sigue de viaje en todo en país, fuera de éste y se la pasa borracho en Tlaltenango.

No hay posicionamiento oficial. No hay explicación. No hay responsabilidad asumida.
Resulta indignante que quienes sostienen los servicios básicos del municipio sean tratados como desechables, mientras los altos funcionarios cobran puntualmente, sin retrasos ni amenazas, entre ellos su inútil asesor o titular de comunicación social o no se sabe qué sea, un tal Raymundo.

La doble moral es evidente; discursos de orden hacia afuera, abuso hacia adentro.
Al Chile: gobernar con miedo, engaño, promesas falsas y salarios retenidos no es gobernar; Es abusar.

Zacatecas no puede —ni debe— normalizar que su Ayuntamiento funcione como un patrón tramposo y cobarde, que amenaza en corto, promete en público y incumple cuando ya obtuvo el trabajo.
















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