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Al Chile: Los Cendis de Narro; negocio redondo, niñez lastimada

Al Chile: Los Cendis de Narro; negocio redondo, niñez lastimada

Por: Don Serrano

Zacatecas, Zac.- En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.

Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si les duele, pues agua y ajo.

¡Qué bonito es hablar de bienestar infantil mientras haces negocio con el sufrimiento ajeno! Eso es justamente lo que parece pasar en los Cendis propiedad del flamante diputado José Narro, quien en vez de preocuparse por legislar por Zacatecas (estado del que, por cierto, ni es), anda haciendo caja con guarderías que, según denuncias, parecen salidas de una película de terror infantil.

La publicación que hicimos esta semana —donde madres de familia alzaron la voz por el maltrato infantil en el Cendi Emiliano Zapata en la colinia Lomas Bizantinas — destapó la cloaca.

Y la respuesta fue inmediata: el Frente Popular de Lucha de Zacatecas (FPLZ), salió en defensa urgente de Narro y sus negocios, como si el escándalo fuera un ataque político y no lo que realmente es: una denuncia gravísima de violencia contra menores.

Pero no se trata de política, sino de niños. Y los testimonios hielan la sangre. La señora Jenny recuerda que “cuando estaba mi hermana, la menor, en un Cendi de él, la quemaron con un cigarro y salía con golpes”. ¿Y qué pasó? ¿A alguien le importó? ¿Hubo sanciones? Claro que no. Lo encubrieron, lo negaron, lo archivaron.

La señora Alicia, otra madre de familia, relata: “mi hijo también sufrió abusos en ese Cendi por parte de las maestras, al grado de llegar al hospital. Cuando llegué por él, la maestra me dijo que se había quedado dormido de tanto llorar y que no quiso hacer del baño. El niño se quejaba del estómago y fuimos a dar al hospital”. ¿Y eso es educación o tortura?

Y por si fuera poco, en preescolar las maestras premiaban a los niños que más regalos daban. Como si el cariño o el respeto se compraran con licuadoras y perfumes. ¿Es esa la vocación de servicio de su personal?

La señora González lo resume con claridad quirúrgica: “¿Qué se puede esperar de una persona que solo busca beneficio propio, al igual que su personal? Ya tiene varios reportes de maltrato y mal manejo. No sé cómo siguen permitiendo que este hombre que ni de Zacatecas es, siga haciendo de las suyas”.

Y es que sí, ¿cómo demonios sigue operando un espacio donde hay denuncias tan delicadas? ¿Dónde están las autoridades educativas? ¿Y las de salud? ¿Dónde está el DIF? ¿Qué tan larga es la sombra de Narro que nadie lo toca ni con el pétalo de una inspección?

Se exige una respuesta inmediata del vividor —porque eso es— el diputado José Narro, y no una bola de comunicados prefabricados por su Frente, que por cierto los redacta otro vividor y tranza hasta más no poder.

Que dé la cara, que explique por qué siguen acumulándose testimonios de madres que denuncian golpes, humillaciones, abusos y tratos diferenciados en sus guarderías.

Y a las autoridades estatales y federales, se les exige una supervisión exhaustiva de todos los Cendis del diputado, porque no es un caso aislado: ya son varias las denuncias públicas por maltrato infantil dentro de estos centros educativos.

En vez de estar criticando a los medios de comunicación que hacemos nuestra chamba de manera objetiva, imparcial y valiente, que se dedique a trabajar, que se deje de shows y que deje de dañar al pueblo con su ambición sin freno.

 

Porque si hay algo que no se puede tolerar —Al Chile— es que el dolor infantil se use como carnada electoral y negocio encubierto.

Y peor aún, que nos quieran callar.

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