Al Chile: La Ruta 14, un caos rodante: maltratos, música a todo volumen y desorden vial
Guadalupe, Zac.-En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.
Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si duele, es porque va con picor.
Así que, agárrese ruta 14… que va la suya.
¡Ahora resulta que subirse a la ruta 14 de Zacatecas es como meterse a un bar móvil con banda sonora incluida y chofer en modo “me vale vrg”! Y no lo decimos nomás por molestar.
El lunes, una usuaria denunció públicamente que el conductor de la unidad 13 —sí, ese mismo que ya trae varios reportes como otros— la obligó a bajarse por la puerta trasera, a pesar de que usa bastón. ¿Y qué creen? El tipo iba manejando, hablando por teléfono, mientras su cuate, muy quitado de la pena, se empinaba una Victoria y ponía el reventón a todo volumen. ¿Y la autoridad? Bien, gracias.

Pero ahí no para. Como si eso no fuera suficiente, los vecinos de la colonia Las Huertas en la capital zacatecana ya tronaron. Y con justa razón: resulta que ahí está la base de esta bendita ruta, en un espacio donde apenas caben tres unidades y tienen más de 40.
El resultado: calles invadidas, carros golpeados por los camiones sin que nadie se haga responsable, baches por todos lados y vecinos convertidos en peritos viales, tratando de adivinar cuál unidad fue la que les rayó el coche. ¡Una burla!

Dicen que ya hay quejas en la Subsecretaría de Transporte Público del Gobierno de Zacatecas, que “según” iban a hacer un estudio para mover la base. ¿Y? ¿Dónde quedó ese estudio? Seguro en el mismo archivo donde guardan todas las promesas que no piensan cumplir. La ruta sigue ahí, los golpes siguen, y el gobierno sigue sin aparecer.
Y ojo, porque nadie está pidiendo que la ruta 14 desaparezca. La gente necesita el servicio, claro que sí. Pero ¿qué tal si le meten orden? ¿Qué tal si le dan una reubicación digna a la base? ¿Y qué tal si ya sancionan a los choferes irresponsables que tratan a los usuarios como si fueran estorbo, animales y no personas?

Al Chile: la Ruta 14 se ha convertido en la ruta del desmadre, con choferes que se sienten dueños de la calle, una base que parece lote invadido, y autoridades que solo reaccionan cuando les cierran calles, toman el bulevar o les toman oficinas. ¿Será que los vecinos van a tener que hacer eso para que les hagan caso?

Mientras tanto, el transporte público sigue siendo un viacrucis, no una solución, y quienes deberían garantizar un servicio digno, nomás están haciendo como que la Virgen les habla… y no precisamente en Las Colinas.
















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