Al Chile: La momia sindical que no quiere morir; Norma y su eterna farsa
Por: Don Serrano
En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.
Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si duele, es porque va con picor.
Así que, agárrese Normita… que va la suya.
Zacatecas, Zac.- Qué bonita es la lucha sindical… cuando hay dinero y plazas que repartir a discreción.
Y si no, pregúntenle a Norma Castorena, esa lideresa que lleva quince años agarrada del sindicato de salud como garrapata de perro callejero.

Este lunes se aventó otro numerito de los suyos: tomó las oficinas del IMSS-Bienestar con el cuento de “defender a los trabajadores”, cuando en realidad su única urgencia es seguir mangoneando el reparto de plazas y asegurar su mina de oro personal.
Vamos al grano: la protesta que encabezó no es más que un berrinche disfrazado de dignidad laboral.
Castorena se retuerce porque el IMSS abrió por fin una convocatoria nacional 2025 que le quita el control absoluto de las vacantes.

Y es que cuando las plazas se asignan con transparencia, se acaba el tráfico de influencias que tanto la ha engordado políticamente. Ni modo, se le cayó el teatrito.
Por años, esta dinosauria priísta —sí, la misma que fue secretaria general del PRI estatal— convirtió el sindicato en su coto de poder.
Si querías un cambio de adscripción, una recategorización o un lugarcito en el sector salud, más te valía entrar con la bendición de su dedo flamígero. Y si no, a la cola.

Pero con la llegada de la federalización y el nuevo esquema de salud, el terreno se le empezó a mover bajo los pies.
La doña, acostumbrada a manejar la nómina como quien reparte piñata en fiesta infantil, vio que ya no puede decidir quién cobra y quién no.
Por eso ahora sale a cerrar oficinas, bloquear hospitales y hacer shows mediáticos para ver si alguien le vuelve a regalar el control de su negocio.

Que no nos vengan con cuentos de “lucha obrera” cuando en realidad es puro chantaje político.
Porque la estrategia de Castorena es clarísima: hacer el mayor escándalo posible para presionar al gobierno y arrancar concesiones que le devuelvan el poder de antes.
Todo mientras los trabajadores de verdad —los que sí se parten el lomo en clínicas y hospitales— siguen esperando insumos, uniformes y salarios dignos que nunca llegan.

Lo más triste es que Zacatecas lleva años soportando a esta lideresa de la vieja guardia, especialista en discursos incendiarios y prácticas porriles.
La misma que a fuerza de amenazas se mantuvo en el sindicato tres lustros, como si fuera su patrimonio particular. La misma que ahora grita y patea porque se le acabó el negocio.

Al chile: Norma Castorena no defiende a los trabajadores. Defiende su trono de corrupción sindical.
Al chile: Hoy su protesta no es otra cosa que la rabieta de quien se sabe en extinción. Y qué bueno. Porque ya es hora de que el sindicalismo zacatecano se sacuda a estos fósiles que durante décadas usaron la salud pública como cajero automático.

Si el IMSS y el gobierno federal tienen tantita dignidad, que no cedan ni un centímetro ante este chantaje. Porque de ceder, solo estarían alimentando al monstruo que tantos años ha vivido a costa de la gente que sí trabaja.















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