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Abusivos

Por: Efraín Esparza Montalvo

Zacatecas, Zac.- No sé ustedes, pero yo estoy verdaderamente encabritado por la desvergüenza de cinco diputadillos locales que no llenan con la dieta de 70 mil pesos quincenales que les pagamos con nuestros impuestos, y que hoy, con un cinismo ramplón y descarado, exigen el retorno de las denominadas “herramientas legislativas” para embolsarse la nada despreciable cantidad de 200 mil pesos mensuales, porque, pobrecitos, la dieta no les alcanza.

En Zacatecas, un diputado local percibe mensualmente 60 mil pesos por concepto de sueldo, 33 mil pesos por viáticos, y 45 mil pesos por gastos de representación, lo que da un total de 138 mil pesos, que sumados a los 200 mil que pretenden, ganarían 338 mil pesos mensuales; 230 mil pesos más que el mismísimo presidente de la República.

¿No siente usted coraje? ¿No le parece un insulto? ¿No cree que debemos desenmascarar a estos corruptos de cuello blanco? La verdad, yo ya estoy cansado de que voraces personajes de la política pisoteen mi dignidad, que se burlen de mi inteligencia, y que encima se hagan pasar por perdonas caritativas que buscan repartir a la población más vulnerable hasta el último centavo de esos 200 mil pesos, porque desconfían de los métodos de apoyo aplicados por las instancias gubernamentales, pese a las innumerables muestras de eficacia que en la materia han demostrado.

La determinación del Gobernador de vetar la iniciativa dictaminada por los diputados a la 64 legislatura es una muestra no sólo de congruencia política, sino de cumplimiento a su palabra pues, en efecto, en campaña prometió eliminar ese abuso que, de dejarse pasar, representaría un gasto adicional de 70 millones de pesos, tan sólo en este año.

Pero volvamos a los abusivos, a los cinco insaciables voraces que se quejan de la “insensibilidad del Gobernador” que vetó las herramientas legislativas que ellos pretendían repartir a los más pobres de Zacatecas; ya me imagino al humildísimo Enrique Laviada cargando una bolsa con dinero en efectivo para entregarlo en los semáforos a quien se lo pida; a la transparente y leal Priscila Benítez recorriendo las colonias África, Europa, o Tierra y Libertad, para llevar a sus habitantes aunque sea diez pesos porque más no le alcanza; o a los otros impresentables repartiendo en sus oficinas de la cámara de diputados el dinero “porque para eso fue autorizado”. ¿De verdad, creen estos infames que nos chupamos el dedo?

Suponer que harán obras de caridad y que repartirán el dinero a manos llenas es tanto como asegurar que Zacatecas lanzará la próxima semana un cohete a marte; los cinco majaderos representantes populares se quedaron anclados en el pasado, en la idea perversa de la política como negocio, y en la postura irreductible de que es ahora, o nunca, es decir, que deben ganar 338 mil pesos al mes, sí o sí.

Es cierto que están en su derecho de combatir legalmente la determinación del Gobernador mediante una controversia constitucional, como creo que ya lo hicieron, pero es cierto también que a los ciudadanos nos asiste el derecho inalienable de expresar nuestro sentir, y el mío es que se trata de un puñado de asaltantes al erario que, para fortuna nuestra, esta vez no se saldrán con la suya.

Hasta la próxima.

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