AL CHILE: 104 millones para camionetas y la ciudad hecha un basurero
Por: Don Serrano
Zacatecas, Zac.- En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva.
“Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se dice lo que muchos piensan, pero pocos se atreven a escribir.
Hay gobiernos que llegan prometiendo orden y terminan administrando excusas. Y luego está Zacatecas capital.

Mientras la narrativa oficial presume cercanía, recorridos, videos, poses y apariciones, en la calle la conversación suena muy distinta; una ciudad que muchos ciudadanos perciben abandonada, con problemas cotidianos que se acumulan más rápido que las soluciones.
Basura, baches, colonias con servicios deficientes, quejas diarias, imagen urbana deteriorada y una sensación que se repite cada vez más; el gobierno municipal parece estar en todos lados, menos gobernando.

Y justo cuando la ciudad exige respuestas, aparece el dato incómodo; el presidente municipal Miguel Ángel Varela Pinedo enfrenta señalamientos por presuntas irregularidades al comprometer 104 millones 573 mil 612 pesos del presupuesto público en dos licitaciones que presentan inconsistencias.
No hablamos de cualquier cosa.
El primer contrato, identificado como PMZ/STYF/ARR/020/2025, asignó 70 millones 699 mil 466 pesos para el arrendamiento de 70 vehículos administrativos y de servicios.
El segundo, PMZ/STYF/PS/027/2025, destinó 33 millones 874 mil 146 pesos únicamente al mantenimiento integral de 62 unidades.

Hasta ahí cualquiera podría decir; bueno, los gobiernos necesitan vehículos. Correcto. El problema empieza cuando aparecen los detalles.
Ambos contratos forman parte de una misma estrategia y fueron otorgados a empresas del mismo entorno. Jet Van Car Rental S.A. de C.V. obtuvo el arrendamiento mediante la Licitación Pública Nacional LPN/PMZ/DA-M1-2025, mientras que Automóviles COC de Zacatecas S.A. de C.V. se quedó con el mantenimiento integral vía la licitación LPN/PMZ/DA-M2-2025.
Empresas que, además, también prestan servicios al gobierno estatal.

Pero el dato que más ruido hace es otro; en ambos procesos sólo se presentó un postor.
Una licitación pública con un solo participante deja una pregunta inevitable: ¿hubo competencia real o sólo se cumplió con el trámite?
Cuando no hay comparación, cuando no hay alternativas, cuando no hay presión de mercado, el ciudadano tiene derecho a preguntar si de verdad se obtuvo la mejor oferta o si todo venía planchado desde antes.
Los contratos tienen vigencia hasta 2027, prácticamente durante todo el periodo de la actual administración.

El de mantenimiento, por ejemplo, inicia el 1 de mayo de 2025 y concluye el 31 de julio de 2027.
La falta de competencia eliminó cualquier posibilidad de comparar precios, evaluar mejores alternativas o exigir mejores condiciones técnicas.

Y cuando hablamos de más de 104 millones de pesos, eso no es un detalle administrativo; es una decisión política de alto calibre.
Mientras la capital enfrenta rezagos en infraestructura, deficiencias en servicios públicos, problemas de seguridad y una imagen urbana cada vez más golpeada, el gobierno de Miguel Varela decidió poner sobre la mesa una de sus grandes apuestas financieras; renta y mantenimiento vehicular.
Y ahí es donde el discurso se cae.
Porque no importa si es una cuatrimoto de casi 400 mil pesos, una foto bonita, una publicación bien editada o una gira con sonrisa ensayada.

Cuando una ciudad se siente abandonada, cualquier imagen de exceso se convierte en gasolina política.
Más aún cuando la capital luce sucia, cansada y descuidada.
La pregunta ya no es sólo cuánto se gastó. La pregunta es por qué se decidió comprometer tanto dinero en ese esquema, mientras afuera la ciudadanía sigue esperando servicios básicos dignos.

Al simular competencia o limitar la concurrencia de proveedores, una administración anula la posibilidad de obtener mejores precios y mejores condiciones. Y eso, en cristiano, significa que el ciudadano podría terminar pagando más por decisiones tomadas entre pocos.
Miguel Varela ya no puede esconderse detrás del discurso de campaña ni de la culpa heredada.
Gobernar no es hacer videos. Gobernar no es aparecer en redes. Gobernar no es posar mientras la ciudad se cae a pedazos. Gobernar es dar resultados.

Y hoy Zacatecas capital tiene demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.
¿Dónde está el presidente municipal cuando la ciudad se llena de basura?
¿Dónde está cuando las colonias reclaman servicios?

¿Dónde está cuando se comprometen más de 104 millones de pesos en contratos que huelen raro?
Al chile, Miguel Varela tiene mucho que explicar. Dejar de andar de borracho en Tlaltenango, Jalisco y Aguascalientes; dar la cara a la capital, porque sino… le saldrá muy caro.















Escribir un comentario