Al Chile: ¿Educación o extorsión? el eterno guion del cacique Narro
Por: Don Serrano
Zacatecas, Zac.- En estas líneas no se reparten caricias. Aquí nadie se salva. “Al Chile” es un espacio sin filtros, donde se desmenuza a los poderosos, se sacude la memoria selectiva y se escupe lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir.
Políticos, funcionarios, ricos de ocasión, artistas del cinismo y bufones del poder: todos caben cuando la hipocresía rebasa el cinismo. Y si duele, es porque va con picor.
Otra vez, José Narro quiere agarrar el presupuesto público como si fuera fondo revolvente de sus escuelas privadas; pero esta ocasión, el gobierno ya no se dejó.

Rodrigo Reyes Mugüerza, secretario general de Gobierno de Zacatecas, fue clarito como el agua de Jerez: por años, el erario de Zacatecas se utilizó para pagarle a las prepas privadas del ahora diputado federal, usando asociaciones civiles como intermediarias. Una especie de “lavado legal” de recursos públicos que terminaban fondeando los proyectos políticos del exsenador.
Y para que no digan que es invento de los “conservadores”, hasta el presidente Andrés Manuel López Obrador bautizó esa práctica como “coyotaje institucionalizado”.
¿De qué estamos hablando? De millones y millones de pesos que, en lugar de ir a hospitales, carreteras o escuelas públicas, acababan en las cuentas de organizaciones civiles controladas por el Frente Popular de Lucha por Zacatecas, y de ahí, a las nóminas de maestros, directivos y operadores políticos de Narro.

Hoy, que el gobierno de David Monreal cerró la llave —y con razón—, Narro responde como sabe: con bloqueos, presiones, tomas y chantajes. Pone a los maestros en la calle, moviliza a alumnos que poco saben del fondo del asunto, y paraliza Ciudad Gobierno para exigir que le vuelvan a financiar su negocio.
Pero como bien dijo Reyes:
“Las finanzas estatales no son un barril sin fondo; es dinero del pueblo, de los zacatecanos y zacatecanas”.

Y es cierto. El estado ya tiene suficientes broncas con una nómina magisterial de más de 3 mil millones de pesos, como para además cargar con los sueldos de instituciones privadas que —aunque tengan vocación social— no están dentro del presupuesto aprobado por el Congreso ni bajo las reglas de operación pública.
Y para acabarla de amolar, las tomas encabezadas por Narro en Ciudad Administrativa y cinco recaudadoras, ya le costaron al estado más de 10 millones de pesos en recaudación perdida. O sea, además de pedir dinero que no le toca, le está quitando al pueblo lo que sí le pertenece.

Y todo eso, para que le paguen unas prepas privadas que no tienen respaldo público, mientras sus CENDIS —que sí reciben fondos federales— siguen operando sin afectaciones.
El gobierno no ha incumplido nada, no ha retenido salarios, y mucho menos tiene la culpa de que Narro haya confundido su agenda personal con una causa social.
Como bien se dijo desde el movimiento que él tanto presume, pero ya no representa:
“Tonto es aquel que cree que el pueblo es tonto.”

Al chile: El pueblo de Zacatecas no es tonto, ni merece que lo sigan tomando como rehén de un cacique con complejo de mártir.
El dinero público no es botín, y ya es hora de que se le ponga nombre, apellido y freno a esa política de extorsión con uniforme de lucha popular.















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