El Stuaz
Por: Efraín Esparza Montalvo.
Zacatecas, Zac.- Hace algunos años, recién concluida mi relación laboral con el Gobierno del Estado, me incorporé a trabajar en la Universidad Autónoma de Zacatecas, como auxiliar administrativo, y por las funciones propias de mi encargo, debí afiliarme al sindicato de trabajadores que, para ese entonces, era dirigido por un personaje que aún mueve los hilos de un importante sector de la Universidad. En el poco tiempo que permanecí como afiliado, conocí lo más oscuro y deleznable del sindicalismo en Zacatecas, tanto así que, por haberlo señalado públicamente, fui congelado en las suplencias, pues representaba un peligro para los dueños y señores del sindicato, que, para fortuna de muchos, ya no están.
Refiero lo anterior porque, lo sé de cierto, el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas ha sido un instrumento de chantaje para los grupos de poder dentro de la propia Universidad, y la mejor y más efectiva herramienta de control de la clase trabajadora, a la que, hasta hace unos años, se sometía si no acataba las órdenes del dirigente en turno, so pena de imponerle severas sanciones que terminaban por derrumbar sus sueños cuando que, a lo que aspiraban era a obtener un interinato o en el mejor de los casos una base laboral.
Me consta, por ejemplo, cómo durante muchos años se privilegió a los amigos e incondicionales, y cómo, a fuerza de imposiciones, se daban bases a trabajadores cuyos méritos, antigüedad y capacidad técnica, no eran precisamente los requeridos; y cómo, sin consulta previa a las bases o manipulándolas, se castigaba con la expulsión de la organización sindical a todo aquel que se atreviera a señalar las irregularidades. Privaba aquello de: justicia y gracia para mis amigos, y justicia, a secas, para mis enemigos.
Todo lo anterior sirve de marco para recordar que este 20 de mayo (mañana viernes) se celebrarán elecciones para renovar la dirigencia de ese sindicato, cuya dirigente actual, Carmelita Ríos, contiende por la reelección, mientras que su único rival, Aurelio Sánchez Contreras, lo hace respaldado por su mentor Rafael Rodríguez Espino. A juzgar por las publicaciones de una y otra planilla, y por las manifestaciones de una amplia mayoría de la base trabajadora, todo hace suponer que Carmelita ganará de calle la elección, y se alzará con el triunfo ante quienes, hay que decirlo, la pusieron donde está, y que, por cosas del destino, se convirtió en su enemiga incluso en cuestiones personales.
Así es el sindicato de trabajadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas, muy diverso en su composición, pero muy predecible en sus acciones, pues desde mi particular punto de vista, los trabajadores despertaron y decidieron quitarse el yugo que por años padecieron, y que, en muchos casos, costó lágrimas y sudor a quienes, insisto, aspiraban legítimamente a obtener una plaza laboral, pero que fueron pisoteados en su dignidad y expulsados; otros simplemente desistieron del juego.
Por eso, no tengo empacho en señalar que ambos candidatos cosecharán el día de mañana todo lo que han sembrado, y terminarán convenciéndose, si es que cabe la prudencia en ellos, que es la clase trabajadora la más importante en su organización, antes que las cuotas y los cuates
Por cierto, mi paso por el STUAZ fue efímero, porque de allí pasé a la docencia.
Hasta la próxima.
















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